Creo que he descubierto la razón por la que jamás conseguiremos ponernos todos de acuerdo. Y no es porque tengamos distintos intereses, diferente educación o ideologías dispares. Es mucho más simple que eso y la diferencia de puntos de vista reside ahí mismo, en el sentido de la vista. Me he dado cuenta leyendo (ahí vuelvo a mi teoría del "viajar y leer") a Eduard Punset, en su libro "Viaje a las Emociones".
La manera en que funciona la visión se explica así, según la escritora estadounidense Andrea Rock: "Cuando estamos despiertos, los puntos desordenados que representan la actividad eléctrica generada por la retina, golpeada por fotones, se proyectan a una repetidora ubicada en el tálamo que, a su vez, los retransmite al córtex visual primario. A continuación, las señales se dirigen a distintos sistemas neuronales especializados en tareas tan dispares como el reconocimiento facial, la articulación de movimientos o de colores. Finalmente, toda esa información fluye hasta la parte más elevada del sistema visual, llamado córtex asociativo, que almacena la memoria, dirige los aspectos más abstractos del proceso visual y recompone la imagen que vemos".
Toma ya. Ni más ni menos. Si todo este proceso complicadísimo y que implica la intervención de un montón de elementos pertenecientes a tejidos blandos que en cada persona tendrán sus singularidades, ¿cómo podemos pretender que todos vemos lo mismo?. Y si luego, una vez visto lo que haya que ver, tienen lugar procesos igual o más complicados que este para que cada uno interprete lo que ha visto y llegue a sus conclusiones particulares, ¿cuántos de nosotros llegaremos a conclusiones similares?.
Mucho me temo que, por mucho que lo intentemos, jamás vamos a llegar a entendernos y aún menos a comprendernos, especialmente si la tan traída y llevada inteligencia emocional y la empatía, que parecía que por fin iban a hacer de la humanidad una especie medianamente soportable, son valores a la baja.
Por cierto, también leyendo me he enterado de que los rasgos faciales tan peculiares que tiene este escritor/abogado/economista/científico/político/personaje mediático se deben a que tiene antepasados mongoles. Lo supo cuando, al nacer una de sus hijas, tenía una marca en la piel que solo viene de oriundos de Mongolia. Curioso, eh?.
Grande, grande, viva Punset! Gran suerte que varios individuos vean diferente la misma cosa (y si encima alguno es daltónico ni te cuento, jeje) Y sí, es una pena que inteligencia emocional y empatía sean cuestiones en decadencia... Pero ya sabemos que lo que vende son otras cuestiones... Aunque puede que el cambio de mentalidad que predijeron los Mayas para el 2012 vaya encaminado a potenciar cosas de ese estilo ( o a que nos parta la cabeza un meteorito)
ResponderEliminarSalu2