domingo, 18 de septiembre de 2011

Costiera Amalfitana. Hacerlo bien y hacerlo saber.

En la facultad me hicieron leer un libro relacionado con el marketing que se llama "Hacerlo bien y hacerlo saber".



Este verano, en la Costiera Amalfitana (Positano, Capri, Amalfi, Ravello...) he podido comprobar como se puede sacar el máximo de lo que la naturaleza te ha dado y hacerlo saber. Acantilados pedregosos convertidos en glamourosos balcones al mar, mini-playas inhóspitas de piedras convertidas en lidos de rayas azules y blancas en las que la gente paga por pasar el día.



En España tenemos las playas más increíbles, echadas a perder por el ambiente vocinglero o el chabacanismo belenestebanesco que consume a golpe de colilla apagada en la arena y tupper de sardinas el más preciado día de sol interminable. Lo peor de cada casa extranjera nos visita, cuánto honor, bienvenido Mr. Marshall, deje aquí su basura y su vómito alcohólico, que nosotros se lo barremos. Dedicaremos parte del maltrecho erario público a financiar nuestra famosa vergüenza nacional, qué bien lo pasamos torturando seres vivos y que colorida es la sangre, ese rojo favorece... Así nos va.



Dicen que es cuestión de tiempo, pero la alarma del reloj biológico nos lleva sonando de largo sin que queramos escucharla.



¿Y qué?, con lo chupiguay que se está en los bares, ¿a quien le importa acabar siendo el puticlub de Europa?.



Matrícula de honor en hacerlo mal y que se entere hasta el conguito.

viernes, 2 de septiembre de 2011

Nubrella



¿Alguno habéis visto a alguien con este paraguas?. Se llama Nubrella y parece la solución para los que, como yo, oooooodian la lluvia. Imaginaos esos días en que miras por la ventana y ves que hace malo de narices y encima frío. Vas con el abrigo, la bufanda, los guantes, el bolso, la bolsa del gimnasio, la de la comida, las gafas de sol para que no te lloren los ojos, tal vez un gorro... y el dichoso paraguas. Suena el móvil. Diosssssssssss nooooo... ¿Es el Nubrella la solución?. Creo que la razón de que no sea un super ventas (que debería serlo si ahí dentro se va todo lo bien que parece), es que llevarlo cerrado es como ir a practicar el tiro con arco. Es enorme, mientras que un paraguas plegable se lleva en el bolso. ¡Tendremos que esperar a que la patente mejore! ¡Qué lástima, yo ya me lo iba a comprar dispuesta a ser la más fricaza de la Renfe, si es que no lo soy ya!




sábado, 9 de julio de 2011

El por qué de "los perros"

Tengo tanto que agradecer a "los perros". Los que me conocéis sabéis a lo que me refiero. Para los que no lo sabéis, se trata de mi colaboración con una asociación de protección animal.


Ellos me devuelven a la realidad. A nuestra realidad. Me sacan del mundo artificial en el que casi todos nos solemos mover y que acabamos creyendo que es el nuestro, pero no lo es. Me ayudan a poner los pies en la tierra y recordar que pertenezco a la manada. Que soy un ser vivo con principio y fin. Que dependo de lo que me alimento. Que soy tan pequeña y tan pobre y a la vez tan grande y tan rica. Que soy parte de un ecosistema ya casi destruido por la arrogancia y la pobreza de espíritu del animal humano.


Todos los días nos levantamos y vamos a nuestros trabajos, a intentar demostrar lo listos que somos. Nos vemos teledirigidos por lo que creemos que deberíamos ser. Un personaje inalcanzable y siempre insatisfecho.


Pero ellos me ayudan a entender que todo es mucho más simple, porque nunca te juzgan por tu aspecto, ni por tu poder adquisitivo, ni por tu edad, ni por tu peso ni medidas. Ni siquiera saben si eres inteligente o retrasado. Solo perciben tu energía y tu disposición positiva.


Que me acepten en su manada es el mayor halago que jamás he podido recibir. Regálales un collar de diseño y ni se enterarán. Pero dedícales un poco de tiempo y unas caricias cargadas de cariño y serán el ser más feliz de la tierra.


En eso y en muchas cosas más somos iguales. Pensar de otra manera es el gran error que nos hará siempre infelices.

jueves, 23 de junio de 2011

Mi Top Ten

He recopilado diez personajes que, a su vez, creo que son un diez. Partimos de que no les conozco y de que es más que probable que nunca lo haré, especialmente porque algunos ya no están aquí. No quiere decir que esté de acuerdo con todo lo que hacen o dicen, sino que me gusta lo que transmiten, aunque sea solo una imagen. Seguramente los hay mejores y no están todos los que son, pero es un pequeño resumen. El orden no quiere decir nada. Ahi van!


Jodie Foster, por ser la mujer "ente": inteligente, valiente e independiente.






David Bowie, porque, como se dice en inglés "he can get away with anything". Y por Wild is the Wind.




Richard Vaughan. Porque es el alumno aventajado de un predicador muy, pero que muy persuasivo. Y por emprendedor y luchador. Solo espero que no haga un "César Millán" y acabe estando hasta en la sopa. Le restaría mucho encanto.



Robin Tunney. Porque, aunque la pongan de actriz secundaria y, otra vez utilizando una expresión inglesa, "she steals the show". Por "Niagara, Niagara".



Truman Capote. Porque su forma de escribir es como mirar el fondo de un río de aguas cristalinas. Limpio. Y porque su mala fama debería comérsela su madre.




Eduard Punset. Por inteligente y emocional. Las dos cosas juntas.



Karen Blixen. Por sus huevos. Aunque vivió mucho mejor de lo que nos hicieron creer en la película.



Angela Merkel. ¿Alguien sabe quién es su "primer damo"?. Nos importa un pepino :)



Enrique Bunbury. Por su mala leche productiva.




Adolfo Suárez. Independientemente de su ideología, reconozcamos que es el único político que hemos tenido que se pudiera sacar de casa.


Hay muchos más, pero me parece buena muestra! Isn't it?

sábado, 14 de mayo de 2011

Todos somos los demás.

Aunque nos resistamos, es inevitable madurar.

Me he dado cuenta de cuál es exactamente el momento en el que se entra en el mundo real. Algunos lo hacen antes, otros después. Afortunado el que no lo hace nunca.

El momento de madurar es ese en el que te das cuenta de que esas cosas que siempre pasan a los demás también te pasan a tí. Y descubres que dejas de sentirte todopoderoso para pasar a ser vulnerable. Dejas de mirar las desdichas de los demás con lástima para mirar las tuyas propias. Pero creces, te haces más valioso y más válido. Eres capaz de dar, de entender, de perdonar. De aceptar que somos débiles y que nuestra debilidad es imprevisible. Que las cosas que controlamos son muchas menos que las que pertenecen al azar.

El momento de la madurez es saber que todos y cada uno de nosostros somos los demás.

lunes, 25 de abril de 2011

Amazing grace

¿Cómo diferenciar el arte bueno del malo? ¿cuántas veces has visitado una exposición, has visto una obra de teatro o de danza y no has sabido a qué carta quedarte?. La respuesta es fácil. Cualquier cosa que te llegue es buena. Buena para tí. Y eso es suficiente. En principio, cualquier pieza que haya soportado el paso del tiempo y sigue mostrándose, es buena. Cualquier cosa que te haga pensar, que te mueva algo dentro, merece un respeto. Si algo detesto es estar en un museo o una exposición y escuchar a alguien decir "eso lo hace mi hijo de tres años". Al menos ten la humildad de decir "no lo entiendo", "no me gusta" o simplemente cállate. A menudo lo que vale es la idea más que la ejecución. Vale, espabilao, pues que se te hubiera ocurrido a tí, o a tu hijo de tres años y a ver si te lo cuelgan en algún sitio, si no es que te cuelgan a tí antes...
Recuerdo algo que ví en el Guggenheim de Nueva York hace ya unos cinco años, si no más. En una de las vueltas de las famosas rampas del edificio, habían acotado una zona. Dentro de ese espacio había tirados en el suelo montones de caramelos envueltos en papel blanco. No te decían nada si cogías uno. Eran de regaliz mentolado. Estaban buenísimos. No me preguntes qué significa, si era bonito o feo, pero lo recuerdo y me gustó. No vale reirse de algo que no has sido capaz de hacer tú y otro sí que lo ha hecho. Cierto que cualquiera podría tirar caramelos en el suelo, pero solo lo hizo ese artista. Han pasado años y yo aún lo recuerdo. En consecuencia, era bueno.
Hace poco he podido ver la pieza "Accumulations" de la coreógrafa norteamericana Trisha Brown. No sé que pensarán los amantes del Lago de los Cisnes, pero estoy convencida de que esta señora ha bailado muchos cisnes para llegar a eso. Es una demostración de dominio, agilidad mental y corporal con una actitud "who cares" que me encanta. Si la ves bailar parece que pudiera echar a volar en cualquier momento. Rebota sobre sus pies como si el suelo fuese blando, como si bailase sobre una cama elástica. En su página se pueden ver muestras de sus coreografías y todos sus bailarines han adquirido esa habilidad. Son coreografías que parecen improvisadas, pero están medidas al milímetro. Toda una muestra del arte de hacer parecer fácil lo difícil.
Es obvio que hay que saber andar antes de correr. Dudo mucho que un niño de tres años pueda correr.

martes, 15 de marzo de 2011

Japoneses-San

Puedes estar tan feliz, o tan infeliz, dando vueltas a tus enooooormes problemas y de repente... un terremoto y un desastre nuclear. Todo se destruye en un momento. A los japoneses, en este momento, les deseamos lo mejor y que, haciendo gala de su exquisita cultura, vuelvan a sorprendernos con sus (desde nuestro punto de vista) extravagantes costumbres.

Ninguna cultura es perfecta, eso es cierto. Pero pocas tienen detalles de una delicadeza tan sutil.

Hace un tiempo, antes de que empezara esta crisis que nos tiene ya agotados, iba todos los años a una conferencia internacional, donde me encontraba con todos los profesionales extranjeros que me paso el año emaileando. En una ocasión, cenaba con unos colegas japoneses.

"Natalia-San" me dijo uno de ellos, "déjame que te entregue un pequeño obsequio de Japón". Yo estaba aleccionada para cogerlo con ambas manos, haciendo una leve inclinación. También me dijeron que no debía abrirlo en el momento, sino hacerlo en privado. Cuando llegué a mi hotel abrí el pequeño paquete, que era plano y flexible. Dentro había varias hojas de un papel fino estampado. ¿Qué tipo de obsequio era eso? ¿unos papeles de colores?... Era papel de envolver. Entonces supe que la costumbre de envolver regalos viene de Japón, de más allá de 600 años. El regalo consistía en hacer que, a su vez, mis regalos a otros fuesen algo especial.
¿Se te ocurre algo más exquisito, refinado y generoso?. A mi no.

Esperemos que pronto, muy pronto, puedan de nuevo volver a su vida, a sus cosas y a sus sorprendentes obsequios.