All the things I should have said that I never saidAll the things we should have done that we never didAll the things I should have given but I didn't
El título pertenece a una canción de otro de mis personajes favoritos, Kate Bush. Junto con Truman Capote, Richard Vaughan y Andy Warhol, parece que me van las personalidades fuertes, sensibles y pelín histriónicas, que le vamos a hacer, por algo será…
Hace unos días, de vuelta a casa en la Renfe, ocurrió algo que me pareció muy curioso y me dejó pensando. Quien crea que ir en Renfe a trabajar es aburrido, se equivoca. A menudo no me pongo ni el MP3 por no perderme lo que la gente hace y dice, porque se aprende una barbaridad. Al fin y al cabo, vivimos tan metidos en nuestro entorno y nuestras historias, que no nos damos cuenta de la cantidad de mundos que existen dentro del mismo en el que todos vivimos.
En el vagón entró el típico mendigo que a voz en cuello empieza a narrar sus miserias y todos hacemos como que no está. Eso es lo que en sociología se llama tratar a alguien como "no persona". Lo normal es que, cuando termina el relato de sus penas, la "no persona" atraviesa el vagón y nadie casi nunca le damos nada. Pero esta vez al mendigo le paró un señor y empezó a hablar con él. Le preguntó por su vida y cómo había llegado a esa situación. El mendigo se sentó al lado del señor y charlaron durante varias estaciones. Lo más curioso de la historia es que yo pensaba que en algún momento el señor le iba a dar limosna o le iba a ofrecer algún tipo de trabajo, pero no fue así. Cuando nos acercábamos a una estación central, el mendigo se levantó para bajarse y se despidieron sin más, deseándose suerte.
No entendí nada, e incluso llegué a pensar que ese señor tenía una curiosidad malsana por las desdichas ajenas. Pero hablando la otra noche con un amigo, le conté la anécdota y me dio un punto de vista que yo no había considerado. Este señor había dado al mendigo algo que seguramente nadie le da. Le escuchó sin otro fin que demostrarle un poco de interés. Durante un rato le hizo dejar de sentirse "no persona". Puede que eso no le dé de comer, pero quizá le aporte algo más importante que los céntimos que le daríamos los demás, un poco de dignidad.
Apenas nos damos cuenta de que hay cosas que no tienen una consecución material pero valen muchísimo más. Vivimos en el mundo de lo rápido, la admiración por el dinero fácil y por lo que se aparenta ser más que por lo que realmente se es. Tanto, que es triste que no asignemos a un gesto de humanidad el valor que le corresponde.
Y aún es más triste que no digamos lo que quisimos decir, no hagamos lo quisimos hacer, ni demos lo que quisimos dar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario