Fui a un colegio religioso en mi época escolar, en el que me enseñaron que solo existe un Dios, pero que a su vez se divide en tres. A pesar del intenso exposure al que fui sometida, la idea no me caló muy hondo y no creo que exista un solo dios, y mucho menos que se divida en tres.
De existir, creo que serían dos, el dios de las grandes cosas y el de las pequeñas.
El dios de las grandes cosas es un profesional de mucha experiencia, que en su día fue el de las pequeñas, pero hace tiempo que le ascendieron. Ya es socio y ha decidido echarse a dormir. Por eso existen situaciones injustas hasta lo insoportable, las catástrofes naturales, las enfermedades horribles e incurables y las personas despreciables.
El dios de las pequeñas cosas ya lleva trabajando un tiempo, aunque aún le queda para ser socio, si es que lo va a ser algún día. Pero como tiene que cumplir objetivos y le queda el aquel de que a lo mejor tiene un chance, hace muchas cosas. A menor escala, pero muchas todos los días. Es el que te hizo suspender la oposición y perder el tan ansiado puesto fijo, gracias a lo que ahora te dedicas a eso que tanto te gusta. El que hizo que salieras ese día para despejarte de tu fracaso con Juan y entraste en ese bar y conociste a Antonio. El que hizo pasear a Alex ese verano por la sierra y encontrarse a un gatito de días abandonado, que ahora es mi gato Truman. El que te hace girar por la carretera secundaria, en lugar de coger la autopista donde hubo un accidente fatal. El que hace que el día que se te había pasado un vencimiento fuese fiesta en ese país y pase al día siguiente. El que impide que te vuelva a llamar ese/a tipo/a tan indeseable por el/la que lloras por las esquinas. También es el que bajó la audiencia del Tomate.
Que el dios de las grandes cosas cada día es más vago es obvio. Por eso ya casi nadie cree en él. Pero al llevar tantos años contratado y con ese sueldazo, echarle cuesta una pasta. Además, está el de las pequeñas cosas, que va apagando fuegos y así la empresa va tirando. Pero hay veces en que no está, porque tiene derecho a vacaciones, días de enfermedad y de asuntos propios. Por eso existe la Pasarela Cibeles y el peluquero de los hobbits. Por eso en ocasiones vemos muertos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario