Aunque no sea la mejor, una de mis pelis favoritas de Woody Allen es Alice.
Alice Tate es una dama de alta sociedad de Nueva York que se pasa el día entre el salón de belleza y los compromisos sociales, pero sufre un dolor de espalda que le lleva hasta Chinatown, donde se deja tratar por el Dr. Yang, quien a lo largo de la peli le va recetando diversas hierbas que tienen distintos efectos. El dolor de espalda de Alice Tate es psicosomático y el chino, que se da cuenta enseguida, hace que a través de los efectos de las hierbas, ella sola descubra la raíz de su dolencia. Una de las hierbas tiene un efecto con el que todos en algún momento hemos fantaseado. Te hacen invisible y puedes ver sin ser visto y así, comprobar que hay de verdad y de mentira en todo lo que te rodea.
Hasta ahora nunca había escrito nada, ni para mí ni para los demás. Y me he dado cuenta de que escribir tiene algo que ver con el efecto de ser invisible. Detrás de las letras te puedes esconder y también se esconden todos los que te leen. Disfrazándote de palabras, estás en realidad invisiblemente desnudo, sin que realmente se sepa dónde termina lo real y empieza la fantasía. Eres vulnerable a los pensamientos de los que leen, quienes también, vistiéndose de opinión, se creen invisibles. Aprendes a ver sin ser visto y a que te miren sin ver.
Tras unos meses de tratamiento, el Dr. Yang se despidió de Alice sin que ella se considerase completamente curada. Pero él le aclaró que el trabajo de remediar el dolor le correspondía a ella, pues ya contaba con información suficiente sobre el origen. I think Mrs Tate has better idea of who she is than before she came to Dr Yang. Who her friends are, or are not. Who is husband, lover, sister, mother. What are her needs, her limits, her gifts. What are her innermost feelings. May not know all answers,but has better idea. No?El té de la invisibilidad, aunque cura muchos males, no es fácil de digerir. Por eso, en el fondo, que en realidad tal poción mágica no exista es un arma de supervivencia social. No hace falta irse a China ni a Nueva York, ya lo dice muy bien el refranero castellano: el que escucha, su mal oye.
Saludos.
ResponderEliminarLe escribo para hacerle efectiva la invitación a mi blog.
En él inserto un artículo en el que advierto a todos los que quieran leerlo lo que me ocurrió con el Santander Central Hispano. Yo caí… hasta cierto punto, en el engaño. Pero al menos mi experiencia valdrá para que otros no sigan mi camino.
La verdad, nunca aguanté la mentira.
Sobra decir que siempre que lo desee será bien recibido en mi humilde espacio virtual.
Un abrazo desde Gran Canaria.